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DÍA DEL PREMATURO

Cada vez se ha hecho más evidente el interés del  estudio  a  largo  plazo  de  los  niños  prematuros, por ser sujetos que presentan un riesgo  intrínseco  de  deficiencias  en  su  desarrollo  neurocognitivo.

La mielinización es un evento de capital importancia en el desarrollo del sistema nervioso central, que comienza en la vida fetal entre el tercer y cuarto mes de vida. El proceso continúa de forma activa hasta el segundo año de vida y de manera progresiva hasta la vida adulta . La mielinización sigue 2 principios: progresión caudo-cefálica y dorso-ventral, lo que puede ayudar a predecir determinadas manifestaciones neurológicas. Un logro fundamental de la mielinización, es que permite una transmisión sináptica más precisa y veloz, con una menor difusión del impulso propagado. De esta forma, existe una clara relación entre el patrón de mielinización del sistema nervioso y la adquisición de nuevas habilidades funcionales motoras.

La importancia de este proceso en los prematuros se fundamenta en la evidencia de alteraciones en su proceso de mielinización se relaciona con las importantes dificultades neurosensoriales, motoras y cognitivas que presentan, sobre todo en la infancia temprana . Gracias a las actuales técnicas de RNM se ha podido conocer con más detalle el patrón de desarrollo de la mielinización y aumentado la sensibilidad en la detección de lesiones de la sustancia blanca.

Las repercusiones a largo plazo de los niños prematuros que sobreviven dependen en gran parte de la maduración cerebral, cuya evolución y posibles desviaciones se podrían observar a través de distintos procedimientos, como exploraciones neurológicas, escalas de desarrollo, estudios de neuroimagen.

La necesidad de avanzar en parámetros de identificación y predicción de las lesiones perinatales de estos niños es evidente, en tal sentido la técnica de RNM para establecer el desarrollo de la mielinización y otras medidas de predicción (ej. relación entre la presión arterial y la oxigenación cerebral) pueden ayudar a predecir determinadas manifestaciones neurológicas. Así, se puede detectar tempranamente a aquellos niños que pudieran tener posteriormente repercusiones en la adquisición y desarrollo del lenguaje, los aprendizajes escolares, trastornos del comportamiento, permitiendo evidenciar aquellos prematuros de mayor riesgo. Además es necesario avanzar en la comprensión de la relación entre las lesiones cerebrales y otros efectos exógenos, como lo son los efectos farmacológicos y nutricionales, especialmente en el periodo entre el nacimiento y el término, así como las influencias en el posterior desarrollo de factores genéticos y socio-familiares, que pueden influir el desarrollo de las lesiones minimizando o acentuando su influencia.

Existe evidencia de que el efecto a largo plazo de las diferencias en las estructuras cerebrales, de tamaño y proporción, presentes en la mitad de los prematuros nacidos antes de las 33 semanas, se manifiestan más bien en la esfera del comportamiento que en problemas neurológicos . Lo cual muestra la importancia de investigar el desarrollo en la infancia de los prematuros, para así poder llegar a generar intervenciones específicas para la prevención y neurorrehabilitación de las posibles dificultades funcionales.

Tenemos por tanto la meta de realizar investigaciones del neurodesarrollo en prematuros y conviene por tanto dado su riesgo intrínseco la estimulación temprana de todos los dominios cognitivos de forma preventiva a la par que avanzamos en las investigaciones.

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